LA ACUPUNTURA
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Hubertus
Se trata de una técnica terapéutica de contrastada eficacia con mas de cinco mil años de antigüedad. El primer documento histórico que hace referencia a ella, es un conjunto de manuscritos conocidos genéricamente como T´AI YUAN, con una antigüedad aproximada de unos cinco mil años, lo que los hace anteriores al Código de Hammurabi. En diferentes hallazgos arqueológicos, han aparecido agujas de hueso y cobre que podrían haber sido usadas con estos fines, aunque desde luego, no podemos tener certeza absoluta, lo que sí sabemos, es que diferentes cadáveres momificados, o conservados en glaciares, datados con más de diez mil años de antigüedad, es decir, en pleno Periodo Paleolítico, presentan diferentes tatuajes en su epidermis, siempre sobre, o cerca de zonas con problemas articulares, del tipo de artritis y artrosis, lo que nos hace pensar que probablemente su utilidad no era estética, ni iniciática, sino terapéutica, aunque sobre este aspecto, evidentemente, solo podemos conjeturar. Etimológicamente, la palabra acupuntura, procede de la voz latina acus, que significa “aguja”, y punctura, que significa “pinchazo”, por lo tanto, su nombre ya nos indica de qué se trata, es una técnica terapéutica que consiste en insertar agujas en determinados puntos del organismo de un sujeto enfermo, con el fin de obtener una sanación. Muy ligada a esta técnica, se encuentra otra, llamada MOXIBUSTION, consistente en utilizar calor de forma local, en los mismos puntos en los que se insertarían las agujas de Acupuntura, etimológicamente, la palabra Moxibustión, procede de la voz moxa, y puede utilizarse de diferentes modos, el más tradicional, consiste en aplicar hojas y tallos de la planta medicinal conocida como Artemisa o Hierba de San Juan, cuyo nombre científico es Artemisia Vulgaris, liadas como si se tratase de un cigarrillo, y que una vez encendido, se aplica la brasa cuidadosamente sobre los puntos de acupuntura, aplicando calor, pero sin llegar a ocasionar quemaduras en la piel, sino como máximo un enrojecimiento, conocido como eritema, (lo que en realidad sería una quemadura de primer grado), pero nunca dando lugar a ampollas, aunque en ocasiones tal y como se refiere en los tratados clásicos, varias veces milenarios, se aconseja dejar profundas cicatrices, ocasionadas por dichas quemaduras. Puede ser utilizada por si misma, o de forma simultanea con Acupuntura, aunque también pueden usarse agujas especiales, en cuyo extremo alejado de la piel, dotado de una espiral de forma cónica, una vez insertadas en su lugar correspondiente, se les coloca un diminuto cono de Artemisa encendido durante el tiempo que el Terapeuta estime conveniente, o bien, éste aplica el mencionado cigarrillo de Artemisa a la propia aguja, esta vez sin espiral alguna. Otras técnicas vinculadas con la Acupuntura, con la Digitopuntura, en la que el Terapeuta utiliza sus propios dedos como si fuesen agujas, o incluso otro tipo de objetos, lo que incluye Cristales y Gemas, lo que lo convertiría en un híbrido entre Cristaloterapia y Acupuntura o bien entre Gemoterapia y Acupuntura. La Electroacupuntura, consiste en que una vez insertadas las agujas, en vez de ser manipuladas por el Terapeuta, se estimulan eléctricamente. La Inyectopuntura, consistente en inocular minúsculas porciones de fármacos, vitaminas, sueros, oxigeno, diferentes líquidos orgánicos, incluida sangre humana, etc. La Magnetopuntura, en la que se acoplan diminutos imanes a las agujas, o bien se sustituyen por estos, colocándolos sobre la piel, e incluso fijándolos con esparadrapo durante unos días, (es frecuente ver a personas con estos dispositivos en sus pabellones auriculares, que en su mayoría están siendo tratados para dejar el hábito del tabaco). La Cromopuntura, en la que se sustituyen las agujas por longitudes de onda específicos del color que interesa en cada caso concreto. La Láserpuntura, en la que en vez de agujas se utilizan láser de diferentes longitudes de ondas también. La Cráneopuntura, en la que las agujas se insertan únicamente en el cráneo, como su propio nombre indica, útil para tratar neuralgias, trastornos psiquiátricos, e incluso como antesala de la Anestesia por Acupuntura. La técnica consiste en, una vez establecido el diagnóstico de la enfermedad que aqueja al paciente, y aplicando la teoría de los cuatro humores, (anterior a Hipócrates y a Galeno), la de los cinco elementos (Madera, Agua, Tierra, Fuego y Metal), y la de las cinco estaciones (Primavera, Verano, Otoño, Invierno y Quinta Estación), determinar la causa del problema concreto del paciente, generalizando, podemos resumir que se tratará de un desequilibrio entre las energías YING y YANG, dicho desequilibrio, puede ser a nivel general en todo su organismo, o bien a nivel local, con predominio de una sobre otra. Debemos recordar que ninguna de ellas es mejor que la otra, ambas son necesarias y cumplen su función, lo adecuado es que ambas se encuentren en perfecto equilibrio, de lo cual se deriva la salud y el bienestar, físicos, psíquicos y emocionales. Estas energías, fluyen libremente por nuestro organismo, pero de forma mayoritaria, sigue unos circuitos que, aunque de forma macroscópica no podemos identificar fácilmente, si son detectables con los procedimientos idóneos, para ello basta utilizar un pequeño potenciómetro, conocido como BUSCAPUNTOS, que es utilizado regularmente por los Terapeutas que se inician con esta técnica, que nos puede ayudar a localizar en la superficie de la piel, e incluso en el interior de las cavidades naturales dichos circuitos, conocidos como MERIDIANOS, en ellos existen nodos energéticos que se detectan de la misma forma, estos son los conocidos como PUNTOS DE ACUPUNTURA, y aquí es donde el Terapeuta insertará sus agujas, o moxará o utilizará el método elegido para estimular una energía, o reducir otra, o tan solo equilibrarlas entre sí. Los Terapeutas experimentados, son capaces de detectarlos por palpación, e incluso usando su intuición, o como queramos llamar a ciertos tipos de percepción que están más allá de los cinco sentidos reconocidos por la comunidad científica. Actualmente, en la mayoría de los casos, dichas agujas son de Acero, y se esterilizan con vapor de agua a presión, al igual que cualquier otro instrumental de uso quirúrgico, aunque pueden usarse de otros materiales, incluso no metálicos, tales como madera, bambú o hueso, lo que hoy en día no es habitual. Otros metales de posible utilización son cobre, bronce, plata e incluso oro, de hecho cuando el Terapeuta no está seguro de si debe estimular, dispersar o equilibrar energías, puede optar por utilizar agujas de oro, quienes dada su especial conductividad eléctrica, harán su trabajo por si solas sin posibilidad de error. Con respecto a los Meridianos, podemos decir que existe una cierta relación entre cada uno de los órganos principales de nuestro organismo y uno o varios Meridianos, que llevarán su nombre habitualmente, dichos canales de energía, recorren todo nuestro cuerpo, y se clasifican en doce Meridianos principales, ocho particulares y doce distintos, así como algunos puntos situados fuera de los Meridianos. Los ocho Meridianos particulares controlan la actividad de los principales, de los que toman una parte de su trayecto. En cada uno de dichos Meridianos, hay un número variable de Puntos de Acupuntura con nombres tan poéticos como Diez Emanaciones, Fuente del Estanque, Puerta de las Flores, Cien Nidos Verdes, Mar Luminoso, Acogida Humana, Puerta de la Vida, Monumento del Alma, etc. Ni que decir tiene, que a los occidentales, dichos nombres no nos orientan sobre su utilidad terapéutica, de hecho, ni siquiera tiene nada que ver el nombre del órgano que rige un Meridiano, con la utilidad de sus Puntos sobre ese u otros órganos. Sin embargo, siguiendo la Teoría de los Fractales, o la visión holográfica del Universo, según las cuales, “todo está en el todo”, se desarrollaron otras posibilidades, como es la Auriculopuntura, o la Reflexoterapia. Su origen es muy sencillo, los médicos que atendían a las concubinas del Emperador, no podían ni siquiera “ver” a sus pacientes, y mucho menos, tocarlas, a lo sumo, se les permitía hablar con ellas, y tomarles el pulso en una de sus muñecas, con la paciente situada al otro lado de un biombo o cortina, para a continuación, si era necesario, utilizar la Acupuntura en una de sus manos, pues no les estaba permitido en ningún otro lugar de su cuerpo, o a lo sumo, en el pabellón de una de sus orejas, prácticamente nunca en sus pies, recordemos que en esta cultura, los pies han sido objeto de atracción sexual, hasta el extremo de que si una mujer era sorprendida desnuda, lo primero que intentaba taparse eran los pies, que desde niñas, llevaban fuertemente vendados para evitar que creciesen, pues lo que se cotizaba era tener unos pies diminutos, lo que ocasionaba terribles deformaciones, y dolores difícilmente soportables, lo que conseguía un doble objetivo, por un lado aumentaba su atractivo sexual, y por tanto su precio, bien para ser vendidas, o bien para negociar ventajosamente su “Dote”, y por otra parte, al no poder caminar en absoluto, las esposas, se quedaban en sus viviendas, minimizando las posibilidades de que fuesen infieles a sus maridos. Tan solo las mujeres campesinas se libraban de esta tortura, y no por motivos culturales, sino porque de lo contrario, no podían trabajar. Aunque todos hemos visto fotografías de pacientes absolutamente cubiertos de agujas, podemos decir que lo ideal es usar el menor número posible de ellas, e incluso los puristas mantienen que si el diagnóstico se ha hecho correctamente, basta con utilizar una sola de ellas en el lugar adecuado, lo que aunque nos sorprenda puede ser incluso en el interior de la cavidad bucal, en la lengua, en la vagina, e incluso sobre la glándula Tiroides atravesándola en toda su longitud, con cuidado de no alcanzar ningún vaso sanguíneo importante del cuello. El Terapeuta decidirá, no solo cuantas agujas colocará, y en que puntos concretamente, sino también a que profundidad de la piel, durante cuanto tiempo, y de que manera las manipulará durante la sesión, así como cuantas sesiones en diferentes días utilizará. Contrariamente a lo que podríamos esperar, si la técnica es depurada, es prácticamente indoloro cuando se insertan las agujas, no duele en absoluto mientras están colocadas, y prácticamente nada cuando son manipuladas por el Terapeuta. Tampoco es frecuente que salga sangre, y si ocurre, es en mínima cantidad. Lo habitual es colocarlas sobre la piel, en su emplazamiento definitivo, e insertarlas con un golpecito decidido, certero y seco. En lugares de difícil acceso, puede usarse un fiador, que no es otra cosa que un cilindro de bambú, o cualquier otro material en cuyo interior se coloca la aguja, se pone en posición, y se le aplica el mencionado golpecito, retirando seguidamente el fiador y dejando la aguja insertada en la piel. Otra posibilidad, especialmente útil en niños es usar una especie de martillito en cuya superficie se colocan multitud de diminutas agujas, con el que se golpea repetidamente en los puntos seleccionados, con lo cual, el “paciente”, no ve las agujas, y tolera mejor la terapia, aunque las molestias son las mismas, e incluso, es probable que algo mayores que con las agujas. Tradicionalmente, se dice que cuando llega la energía a las agujas, la sensación que percibe el Terapeuta es “Como si un pez hubiese mordido el anzuelo”. En cuanto a su eficacia, podemos decir que es verdaderamente útil, especialmente para mitigar dolores, y para estimular nuestro sistema inmune. El motivo es muy sencillo, además de su efecto sobre el mencionado sistema energético del organismo, también actúan sobre lugares concretos de nuestro organismo, haciendo que este fabrique y libere sustancias conocidas como ENDORFINAS, con una estructura química muy similar a los derivados de opio, Heroína y Morfina, de los que toman su nombre, que no sería otra cosa que la contracción gramatical de MORFINAS ENDÓGENAS. Dichas Endorfinas actúan a nivel local, pero especialmente en nuestro cerebro, sobre receptores específicos, lo que atenúa la percepción del dolor, y ocasiona por el contrario una sensación de bienestar. Este efecto es fácilmente demostrable de forma científica, pues es medible dicho aumento de estas sustancias en la sangre del paciente, durante, y después de insertar la agujas, así como en su cerebro, especialmente en las zonas con mayor abundancia de los mencionados receptores. Esta capacidad permite su uso como técnica anestésica, especialmente, si se conectan las agujas, una vez insertadas en el paciente, a un sencillo aparato eléctrico que se encarga de transmitir pequeños estímulos eléctricos de unos pocos voltios, lo que permite practicar una intervención quirúrgica incluso de la entidad de extirpar un voluminoso tumor ovárico de varios kilogramos de peso, sin que la paciente sienta dolor en absoluto, conservando su consciencia, e incluso la sensación táctil, mientras conversa con el cirujano que le practica la intervención quirúrgica, colaborando así durante la técnica quirúrgica. Ni que decir tiene que esto tan solo podrá practicarse con pacientes que tengan la suficiente entereza como para no derrumbarse emocionalmente, lo que por otra parte es perfectamente admisible. Tiene sin embargo la ventaja de que un paciente con una grave afección cardiaca, respiratoria, o ambas, puede perfectamente ser intervenido de este modo, sin poner en grave riesgo su vida. Lo mismo ocurre con pacientes embarazadas, sobre las que no hay contraindicación alguna, ni existe posibilidad de alergia a medicamentos, o de reacciones cruzadas entre ellos, al no ser una sustancia química extraña al organismo que se administra desde fuera de este, sino que es el propio organismo quien la fabrica, la distribuye y la utiliza. Tan solo puede ser inhibido su efecto terapéutico en pacientes que consumen fármacos antagonistas de opiáceos, tal como ocurre en Toxicómanos que están en tratamiento con Metadona, para evitar su adicción a la Morfina. Sin duda, alguien podrá decir que el efecto de esta Terapia se debe a lo que se conoce como “EFECTO PLACEBO”, que en resumen consiste en que el paciente confía en el Terapeuta hasta el extremo de sanar sin usar métodos verdaderamente útiles. Respondiendo a tal afirmación, ya hemos mencionado antes sus efectos neurofisiológicos y neurohormonales científicamente demostrados. Pero por si alguien duda, debemos añadir, que desde hace miles de años, se utiliza con el mismo rendimiento, incluso sobre animales, y desde luego, nadie puede decir que el Efecto Placebo pueda ser utilizado sobre animales, especialmente si éstos son salvajes.
Esta
técnica comenzó a utilizarse en Europa de la mano de la Escuela Francesa,
gracias entre otros, al Doctor Soulié de Morand. Goza de tal prestigio en
Francia que incluso el Sistema Público de Salud, incluye entre su Cartera
de Con respecto a su rendimiento, y sin olvidar lo que ya mencioné en mi artículo anterior de que el paciente sana cuando estima que ya ha llegado el momento, puedo decir que he sido testigo de la consolidación de una Fractura de Escafoides en un paciente en un periodo de once días, consolidación que se confirmó con los necesarios estudios radiológicos. Debo comentar que con procedimientos traumatológicos convencionales, tal consolidación en el mejor de los casos, ocurre en noventa días, con frecuentes casos en los que tarda entre seis y nueve meses, y en ocasiones, no lo hace jamás, convirtiéndose la fractura en lo que se conoce como PSEUDOARTROSIS, y comportándose como dos huesos con su correspondiente articulación entre ellos, articulación imperfecta que ocasiona dolores, limitaciones funcionales, y discapacidades.
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